Travelzungu: “Estamos en este mundo para tratar de ser felices. Si viajar me aporta felicidad, ¿por qué iba a parar?” – Website de viajes y viajeros


José Antonio –autor de Travelzungu– es un viajero con una gran historia a sus espaldas, y no solo porque haya visitado la práctica totalidad de los países que existen, que haya vivido en 11de ellos o que haya estado a punto de morir siete veces. También le outline su historia de labor humanitaria en lugares como La República Democrática del Congo, país en el que ha construido dos escuelas por cuenta propia y ha conseguido escolarizar a más de four hundred niños.

A través de su Proyecto Mzungu, trata de inspirar a más personas para que colaboren en acciones tan necesarias como esta en países que carecen de medios para alcanzar necesidades básicas. ¿Preparados para conocer sus experiencias?

Conoces casi todos los países del mundo, ¿por qué empiezas a viajar a los 16 años? ¿Qué es lo que te hizo no parar hasta ahora?

El irrefrenable deseo por conocer lugares lejanos y ajenos a mi entorno, ya me venía de antes. No tenía escapatoria y creo que podría ser un buen ejemplo de portador del gen DRD4-7R (el gen de la pasión por los viajes). Estamos en este mundo para tratar de ser felices. Si viajar me aporta felicidad, ¿por qué iba a parar? Viajar me apasiona y ¡soy un feliz esclavo de mis pasiones!

¿Cuál es el origen de tu nombre viajero tan peculiar?

Travel, de journey de toda la vida. Zungu es la raíz de la palabra Mzungu que en swahili significa extranjero, blanco, explorador europeo… y, literalmente, viajero errante. Seguro que a los que habéis viajado al Este de África os lo han llamado alguna vez.
A mí me lo han llamado tantas veces y coincido tanto con sus acepciones, que se ha convertido en parte de mí.

¿Cómo has conseguido fundar una escuela en El Congo? ¿Cómo surge la notion del proyecto y cómo has podido llevarlo a cabo?

Las escuelas construidas ¡que ya son dos! se han fundado con mucho esfuerzo y suprema determinación.
La notion me vino a la cabeza durante un viaje por la Antártida cuando tenía 33 años. Había cumplido mis sueños profesionales (grandes o pequeños, que cada uno tiene los suyos) y me puse a reflexionar. A los pocos segundos tenía meridianamente claro que period necesario devolverle a la vida lo que la vida me había dado a mí.
La educación había jugado un papel importante en mi devenir y, por otro lado, la sola notion de saber que había personas sin oportunidades de ningún tipo me perturbaba. Lo tenía claro. Si se quiere, se puede.

A lo largo de todos estos años, ¿cuál es la experiencia viajera que más te ha marcado y por qué?

La vida es un viaje for every se y todas las experiencias te van marcando un poquito, van dando forma a quienes somos como personas.
Si tuviese que destacar experiencias notables, la primera serían los viajes con mi familia, ya sea con mi madre y/o con mis hermanas, porque son los recuerdos más bonitos que puedo atesorar.

La segunda serían los viajes permanentes, aquellos en los que me he instalado en otro país. Tras haber vivido en eleven países diferentes durante 22 años y en los cinco continentes, soy perfectamente consciente de que mi arraigo se ha difuminado, de que mi perspectiva del mundo y lo que me rodea ha cambiado.
La tercera serían aquellos momentos en los que todo apuntaba a que iba a estirar la pata y, sin saber muy bien por qué, aquí sigo. Sólo de pensar en algunos de esos momentos, ¡se me empinan los pelos de las orejas!

De los países que te quedan por visitar, ¿cuál sería el primero al que viajarías?

Según mis planes de viaje y la logística implicada en los cuatro países que me quedan, todo apunta a que el primero será Pakistán. ¡Qué emoción!

¿Viajas a todos los países a los que has viajado y viajas por la misma razón humanitaria?

No, en absoluto. Los países que contemplo para mi proyecto de construcción de escuelas son muy concretos. Principalmente países a los que nadie quiere ir por peligrosos o por incómodos. ¿Qué pasa con esos niños entonces? Por ejemplo, yo. El resto de países los he ido visitando a lo largo de mi vida por el ansia de conocer el mundo, por las ganas de sentirme vivo y satisfacer mi curiosidad.

¿Es posible combinar la responsabilidad de las obras sociales con el placer de viajar?

Por supuesto, lo hago constantemente. Eso sí, las obras sociales tienen prioridad. No me cabe en la cabeza estar en un hotel de cinco estrellas derrochando dinero cuando otros no tienen nada.
Desde hace tiempo, cuando puedo viajar gasto lo mínimo y siempre pienso en cómo apoyar de forma adicional a mis proyectos sociales con lo que ahorro. Si muchos todos hiciéramos lo mismo en mayor o menor medida, el mundo sería un poquito mejor.

Si te ha apasionado el proyecto y quieres conocer más, puedes hacerlo a través de su página acerca del Proyecto Mzungu, pero también podrás hacerlo en persona en la cena solidaria que organizará el thirty de junio. Si te interesa, puedes ponerte aquí en contacto con él y sumarte al proyecto viajero solidario.



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