Veracruz al estilo del hotel Emporio

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Con motivo de la renovación de uno de los hoteles más emblemáticos del puerto jarocho, Emporio, viajamos para conocer su oferta culinaria, algunos de los atractivos turísticos que lo rodean y recorrer sus espacios, en los que intervino el arquitecto Héctor Esrawe. 

Nuestra primera parada fue en Los Canarios, uno de los tres restaurantes que se encuentran dentro del hotel Emporio. Allí nos recibieron con una deliciosa cena: empanadas de plátano con minilla (guiso de pescado típico de Veracruz), chilpachole de jaiba, trilogía de filete chemita, camarones enchilpayados y robalo al chile-limón y de postre un riquísimo pan de elote con helado de vainilla.

Al día siguiente, nos dejamos consentir desde muy temprano en el Oriental Spa, donde disfrutamos un masaje relajante al compás de la suave música asiática del lugar. Y sumergiéndonos en la tranquila atmósfera, degustamos un té de Jamaica con romero y miel en el jacuzzi.

Una vez llenos de energía, nos dirigimos al restaurante Condimento para almorzar. Entre fruta fresca, pan recién hecho que el particular anuncia con un “¡pan caliente!” al unísono y tradicionales picadas veracruzanas preparadas al momento, repetimos más de un platillo del abundante bufete con el que nos encontramos.

Y para dar la bienvenida a la tarde, participamos en el taller de mixología que impartió Edgar Villanueva en la barra del Terrific Lounge del hotel. Algunos de los cocteles que preparamos fueron el Menyul Emporio (la versión de la casa de la bebida cordobesa) y atrevidas margaritas de pastor y barbacoa, creación del mixólogo anfitrión. También elaboramos un delicioso torito de cacahuate, tan típico que no lo podíamos dejar pasar.

Más tarde, nos dirigimos al coctel de bienvenida en el Sky Lounge, ubicado en el noveno piso del edificio, desde donde se tiene una increíble vista al mar y al centro de la ciudad. En este espacio de estilo contemporáneo y fresco, nos deleitamos con bocadillos creados por el chef veracruzano José Burela. Ceviche caribeño de cayo y camarón pambazos de pescado al pibíl y camarón al coco con mango y tocino fueron algunos de los manjares que acompañamos con la música de Fabiola Ruano, quien interpretó canciones mexicanas durante el evento y hasta entrada la noche.

Comenzando nuestro último día en el puerto, nos dirigimos a Tlacotalpan, un encantador pueblo de colores brillantes a orillas del río Papaloapan. Según se cuenta, en este lugar nació el cantante Agustín Lara, por lo que los habitantes lo recuerdan con cariño. Tal es el caso del museo del pueblo, donde se encuentran exhibidas sus fotografías o el bar Blancanieves, que solía visitar para beber toritos y con cuyo primer dueño entabló buena amistad.

Comimos junto al río, en el restaurante Doña Lala. Probamos platillos típicos como el arroz a la tumbada y otros a foundation de frutos de mar, como el salpicón de mariscos y el coctel de camarón. Mientras a nuestro lado, una familia de músicos nos cautivaba con el tradicional zapateado “café con pan” al ritmo del son jarocho.

Continuamos nuestro camino y llegamos a la histórica fortaleza de San Juan de Ulua, donde cerramos con broche de oro nuestra experiencia Emporio. Bajo la luz de las estrellas, degustamos una copa de vino y bocadillos como robalo a las finas hierbas con espuma de cítricos, ensalada de camarón y res con falsa yema de mango y habanero. Más tarde, las piedras del monumento resonaron con la música de Sonex que puso a todos a bailar.

Después de nuestro breve andar por Veracruz, sin duda la gente alegre y el permanente aire de fiesta que descubrimos, nos han dejado con ganas de volver y recorrer los infinitos y mágicos lugares que tiene el puerto para ofrecer. Tú también #ReViveVeracruz en hotelesemporio.com


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